Los sentimientos como ramo de rosas de papel, frágiles como un vaso de cristal expuesto a cualquier grito agudo que lo pueda romper. Atentos están para huir, escapando de la humillación, del dolor, del rencor. Miles de sensaciones van, volando libres sobre las llanuras del corazón. De este corazón quebrado en dos. Mitad mía, mitad perdida. Guardo mi mitad, la otra se perdió en tu adiós. Quizás se fue contigo, quizás se quedo escondida en un cuarto vacío.
Sentimientos que se alteran cuando escuchan golpear la puerta. Saben que has vuelto, dejando el caballo en el recuerdo. Trayendo a cuestas un corazón partido, que le falta una mitad y suplica reencontrarse con ella, realmente se dio cuenta que siendo un entero puede más que siendo una mitad.
No quiero suplicas, no quiero perdones. Quiero renacer de nuevo con un corazón entero. Siendo sinceros, diciendo te quiero y como siempre de la mano hasta el final.
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