21 de marzo de 2009

Te extraño...

Me había acostumbrado a tus besos al amanecer, tu ausencia por unas simples horas, a tu compañía en las noches y soñar abrazada a vos. 
Me había acostumbrado a renegar por unos pocos caprichos, y a sentirme tu madre y mujer a la vez. 
Me había acostumbrado a ser una familia, y a muchas otras cosas también. 
Y hoy extraño tu presencia, mi alma va en pena y ya no ve la hora en que vuelvas.