Un día desperté y me encontré con un ángel durmiendo en mi casa. Estaba ahí, no lo podía creer pero estaba ahí, un ángel pero no uno cualquiera.
Me puse a pensar cómo pudo pasar, en qué momento sucedió, cómo no me dí cuenta, todo lo que pude pedir se encontraba del otro lado de mi cama.
Desde ese momento ese ángel nunca abandono mi cuarto, cada noche cuando me despierto de madrugada miro hacia mi lado y ahí está. Quizás sólo descansando, pero yo quiero creer que vino a proteger mi alma. Por eso no me molesta tener que prestar mi almohada, ese calor en mi espalda no lo cambio por nada.
Y hoy es algo que disfruto, el despertarme en plena noche y poder contemplar a este ángel sin alas, bendito el milagro que te trajo y te dejo varado entre mis sabanas.
En el silencio que me acompaña se siente una melodía salir de su garganta, tal vez me quiera decir que es lo que lo trajo hasta acá, si tiene alguna misión o solo la simple razón de dormir del otro lado de la cama.
Quiero poder seguir contemplando su dormir, tengo miedo de acariciarlo y que desaparezca, demostrando que todo este tiempo solo estuve soñando con un ángel, ese ángel, que dormía a mi lado, un ángel de rostro dulce, no uno cualquiera, él tiene algo en especial...
...él es mi ángel sin alas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario