Hay miles de palabras sobrando en mi pecho,
para explicar cada uno de mis sentimientos.
Tengo que aprender como acomodarlas
para lograr expresar lo que llevo adentro de mí.
Un recuerdo difuso de aquello que quiso ser,
un momento en donde todo creí ver.
Unas manos abrazándome, una boca enloqueciéndome.
Y un grito de ayuda susurrando en mis oídos,
se desvanece en la penumbra de la noche.
Corrí a rescatar a quien creí oír,
pero se me hizo larga la distancia.
Aquel abismo dónde mueren suicidados mis sueños,
que me aleja más y más sin moverme del lugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario